7 Junio 2007
A veces; siempre, buscar el Consuelo en unos ojos es inútil. Es más, los ojos son las flechas que señalan el puerto en donde la confortación atraca, a manera del final de un viaje que no tiene lado bueno ni malo.
Y es que el Consuelo siempre es el epílogo de cada historia, historia amarga siempre. Un intento de sazonar la hiel, casi siempre con éxito; lo que nos demuestra que bebemos y comemos más con la mente que con el paladar.
Por eso no tiene ojos. El Consuelo no es representable en unas pupilas estáticas, como si fuese un hito hacia donde acudir, sino en las pupilas de quien lo busca. Cuando se halla, nos damos cuenta de que el Consuelo no es más que un espejo en donde el alma carea sus culpas en un proyecto de purgatorio bajo palio lobulado.
San Francisco de Asís llamó a María ‘Palacio de Dios’. En la noche del Jueves el Palacio se viste de negro y recorre las calles de Almería, encerrado en sí mismo. Solsticio de amargor y pena; eclipse de Lunas llenas en la rambla de Alfareros.
Septiembre tendrá otro Jueves Santo gracias al Encuentro Nacional de Cofradías, que este año (vigésima edición) tendrá lugar en la Mediterránea Ciudad: el espejo de Finisterre, Almería. De cara a la clausura de dicho Encuentro, la Agrupación de Hermandades ha puesto sus ojos en la Virgen del Consuelo: la Dolorosa orante cuya voz jamás oiremos porque es la primera boca cerrada del Silencio. La tensión de sus manos cerradas contraerán los varales en su procesión extraordinaria por las calles almerienses.
Aunque falten los capirotes blancos recortados en paredes sombrías; aunque la toquilla no esté en los hombros por el relente de una madrugá inminente; pese a que la Redención no se haga ver delante, sino que irá implícita, la historia será la misma. La Virgen de ojos y manos cerradas, enlutada, la Dama de Almería, volverá a recortar su silueta elemental como una sombra chinesca y caprichosa, esbozada al azar del recién nacido otoño de la ciudad. Porque necesitaban los meses del resto del año ver para creer: un espejo en donde buscar el Consuelo, que en Almería no tiene ojos. Como Dios manda.
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5 Mayo 2007
"Toda hora perdida en la juventud es una
probabilidad de desgracia para el porvenir"
Ayer en el Parque de Málaga, un grupo de esos que llaman “guardias de seguridad” nos expulsó de los columpios alegando que éramos muy mayores para ir jugando con esas atracciones.
Es de agradecer que este hatajo de chulos con esposas y pistola de juguete, mire por nuestra seguridad, pero la verdad es que deseábamos columpiarnos. Al lado de los columpios, apenas a diez metros, en el llamado Paseo de los Curas, se erige el botellódromo. Y, viendo en perspectiva, tiene su lógica que irrumpieran en nuestro acto vandálico ya que podríamos desequilibrar un lugar que a las dos de la madrugada está destinado más a las ‘relaciones sociales’ que a encerrarse en autismo, en un columpio que no permite un segundo pasajero. Sería un insulto a las pobres gentes que entre botella de ron y botella de vodka, intercambian sus pareceres, y también sus botellas, de forma civilizada. Lugar en donde la droga está al alcance de todos –aunque no todos la toman- y las peleas y robos se suceden con la alegría propia de un mundo bañado de etilismo.
Pero molesta el columpio. Porque la ciudad de verdad, los que votan en domingo, porque ese día está en su calendario y porque salen a la calle, que son los que importan, podrían ver una sillita del balancín moviéndose desde la última mecida… o podrían ver en la arena la huella de un zapato de la talla 42. Entonces el grueso de votantes, el que vale, podría pedir explicaciones a los responsables… ¿cómo se consiente que un grupo de veinteañeros se suban a un columpio? ¿A dónde vamos a llegar?
Es mejor prevenir. “Id por el Parque e impedid que quede rastro que nos pueda acusar de no cuidar lo nuestro al día siguiente por la mañana. En cuanto a los tiraos del Paseo de los Curas, dejadlos, que el domingo de las votaciones no se podrán levantar y no votarán. Esos sólo protestan por cincuenta metros de asfalto y con ponerles una botella delante, han consumado su revolución.”
Los columpios no son para los mayores. Pero los menores pueden morir cada fin de semana junto al Puerto.
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20 Abril 2007
El Sur no está marcado en ningún mapa, pero el Sur es nuestra ventana. Escuchar esa palabra de tres letras es dibujar en la ese la olas del Mar Nuestro aplaudiendo la arena de las Acacias de Pedregalejo; en la u, mecer y mezclar su aire blanco, para por la erre, como un grifo insaciable, expeler el aroma inodoro de lo elemental.
Hay Sur más al Sur que nuestro Sur, pero el norte de Australia no será más meridional que nuestra Bahía, aunque el mapa mundi nos deje por mentirosos. La condición de sureño -feo término para tan hermosa condición-, es un carisma que necesita tener el mar debajo, a los pies.
La luz de este Sur es blanca con pigmentos de plata y oro. Plata al Oriente, Oro del Occidente. La tierra gris de Nerja y Salobreña, y la sequedad de Cabo de Gata, la Finis Terrae andaluza; el oro de la arena de Cádiz y de los atardeceres de la filosófica y bohemia Huelva. Todo metal en aleación con el Mar, como un mandato de la Ley Divina.
En los puertos del Sur se alzan las Grúas, levantando la mano para pedir la palabra a la Alcazaba: Almería y Málaga, de siluetas gemelas, parecen repetirnos un paisaje, como una perorata desesperante para el ajeno, que machaconea: Como aquí, no se vive en ningún sitio... Ni tampoco se muere. La muerte en el Sur se adorna de chistes en velatorios y las penas se ahogan en eternas candelerías.
El Sur marca desde el bautizo. El Sur tiene un Campo que hace travesuras a espaldas de la Catedral de la Tacita. Desde el Mar del Sur se otea Doñana, que guarda la Virgen del Rocío tras una concha blanca con perla dorada. En el Sur, los monos campean el Peñón y se remueve la tierra de Marbella.
Y el Norte del Sur también cae como un tobogán hasta el inevitable mar. En la cordobesa Sierra de Aras nos subimos de puntillas intuyendo un azul brillante que no hay pero está. La Giralda aspira los olores de los barcos que entran desde Sanlúcar, sabedora que es elixir de la longevidad. En Granada parece que alguna vez hubo un Mar que dejo la eterna humedad de sus calles, el encarnado plateado de paredes y los adoquines, que sugieren un fondo marino: la Ciudad Abisal. En Jaén el agua se torna en verde, congelando su cielo de olivas.
El Sur, decía, son todos los lugares según se mire. Groenlandia tiene Sur, como la Antártida tiene Norte. Pero el Sur de verdad, todo el mundo sabe que está en el hemisferio Norte. Aquí: al Sur.
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14 Febrero 2007
Érase un Gato en el morro de levante, mirando la ahogaílla de la Luna.
Veía en sus felinas retinas la rutina de la lluvia a través del cristal del balcón. En su mano, el tazón de cereales. ¿Dónde estaba la inundación? en aquellos Chocapics a la deriva como antojadizas ranas morenas, más que en el asfalto o en la pétrea escalinata de veinticinco por cuatro.
A la luz de reojo de la habitación en forma de burbuja pegada, se extiende el reino animal como sabana de sábanas en la desértica aventura del abrir y cerrar de ojos. Y el cuadrito de pins al entrar a la derecha.
De camperos anda el juego, cuando el papel amarillo aparece y no hay ningún repartidor enfermo. Amarillo complementario al morado pato de treinta 'cuas' en tres bloques de diez. Ánade al que Rocío castiga y yo absuelvo. Viva Pato Libre. Por siempre en Opelito de toallas y del orfeón Donostiarra.
¡Ay! mi espejo en la moda de cintura para abajo. Qué campero, lo sé. Pero azifué...
Por muchos años a tu vera, felicidades.
En cuanto a que cumplas en tal día como hoy... es algo que tendrás que preguntarle al Mundo, cuando se enamoró de ti.
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15 Enero 2007
Santa Ana y La Carrera del Darro.
La grandeza de la Chancillería, con su imponente edificio, parece salvar de las masas turísticas el más hermoso de los barrios andaluces: el Albayzín. La plaza de Santa Ana es una amplia y homogénea transición entre la Granada urbana y la Granada de siempre. No es aquí el adjetivo puesto con el ánimo con que se usa. Cuando se dice “de siempre”, es desde el principio de su Historia.
En la plaza de Santa Ana se levanta la Iglesia de su nombre que comparte la titularidad con San Gil. La Iglesia, de una nave muy reducida y acogedora, tiene el ambiente impregnado de humedad, pues su pared izquierda cae contundente como un abismo hasta el río Darro... “por el agua de Granada solo reman los suspiros” decía Lorca. Suspiros que serpentean por la Carrera del Río; suspiros de tristeza. Tristeza, el Paseo de los Tristes. Único lugar del mundo en donde la pena es vida.
Los puentecitos del Darro parecen decorados de Belenes. El adoquín eterno gris, como todo el entorno, llueva o no, mira al cielo clamando silencio. Qué callada es Granada. Los puentecitos del Darro son un camino al cielo rojo, al símbolo de la Andalucía más profunda de sentimientos. Desafiando sin intimidar, mandando sin agresividad, la paz que desprende la Alhambra roja sobre el alfombrado verde no tiene parangón con ningún sueño.
Granada. Un afluente empedrado del Darro
El Realejo.
La calle Pavaneras es tímida y ni sus casas, ni sus estrechas aceras hacen imaginar que vaya a desembocar en un barrio tan amplio como el Realejo. Tan amplio como sosegado, como cansado por los siglos que han pasado por sus esencias y que bien conoció el Cristo de los Favores. A la derecha de esta calle, no sin la cierta intriga de alguna callecita previa, se abre la plaza de Santo Domingo, con su iglesia de fachada pictórica, extrañamente preciosa. Qué silencio la de esta plaza y la de los Campos... por aquel lado se va hacia el olvido del ruido. El gratuito y valorado silencio de una calle tranquila, en donde sólo de vez en cuando las ruedas de un coche pisan sus adoquines, mojados tras una fina lluvia, y parece hasta agradable... la Cuesta de Aixa.
El Realejo es una revuelta de callejas que se encaraman en una ladera. Abajo, como el gran humilladero de ese barrio, el Señor de los Favores en el Campo del Príncipe. El Señor escucha peticiones a diario, oliendo a flores frescas y al humo de las velas. Y el Viernes Santo, a las tres de la tarde, hora en que murió el Señor, aparece la Soledad de la Madre, y con Sudario en mano, parece ‘malaugurarle’ a su Hijo lo que ha de pasar. Delante, la cruz con Él. Detrás, el madero vacío. En medio, una Soledad rota de pena, que clama Piedad en tres gritos de campanada, en tres voces espeluznantes, tres campanadas en el silencio del Viernes de muerte.
servido por tambucho
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12 Enero 2007
Tiene huevos la cosa. La expresión es ramplona pero ilustrativa, y es que si los tiene, qué le vamos a hacer.
Ahora, última noticia -aunque todo está por cambiar-, los 'populares' no se unen a la manifestación. Una pena, porque los 'socialistas obreros' le habían cambiado el lema de la pancarta y todo para que ambos fuesen contentos en la cabecera manteniendo el plotter de 12 metros de ancho. Qué detalle. Y es que, quién diría que ha terminado la Navidad.
Me cuesta creer que una cualidad más se haya instalado en la clase política: a la incompetencia, el inmovilismo, la demagogia, la mentira y la dejadez de funciones, se une ahora el pandilleo. Ríete tú de los Latin King al lado de los Rajoy Boys. Está claro que como oposición se ganarán un sueldo, y debe haber miedo por perderlo, por eso se oponen por sistema a todo, incluso a lo que ellos proponen o sugieren. El problema podría ser una anécdota si no existiese la disciplina de partido entre todos sus votantes, algo que está por ver. Si se diese este caso de obediencia, creo que el Papado tendría derecho a denunciar al Partido Popular por allanamiento de morada, morada de conciencias.
Visto el percal, resulta que el problema no debía ser que la libertad no apareciese en la pancarta, sino que el Gobierno tuviese la libertad de complacer a la oposición. Y es que, el juego se termina cuando alguna de las partes hace lo que tiene que hacer, algo que algunos ya olvidábamos.
Dejen de hacer el burro, que la política es algo muy serio, y los muertos por el pasotismo político aún más. El período electoral terminó hace tiempo y se sigue haciendo partidismo continuamente, de parte y parte. Los 'populares' siguen viendo en Zapatero al candidato del PSOE, cuando realmente es el Presidente del Gobierno. Presidente de comunistas, falangistas, populares, socialistas y anarquistas. Y también el Gobierno carece en ocasiones de rectitud y diplomacia, arremetiendo contra la oposición como si fuese la respuesta a un mitin. Basta de terrorismo, pero de los dos: del de las bombas y del de pancarta. Sí a la libertad, pero de las dos: la de calle y la de la clase política. Cuesta trabajo que el mundo hoy día comulgue con pan, para que lo haga con ruedas de molino.
A ver si empezamos a ser demócratas
servido por tambucho
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8 Enero 2007
El médico de la Seguridad Social es uno de los mejores posos (y a veces pozos) de la más auténtica espontaneidad local y de los barrios. Acabo de venir de allí (17.10 horas de la tarde) tras haber entrado en el turno que me toca, y que correspondía a las 15.17 horas. No está mal, vamos mejorando.
Pero mentiría si dijera que me he aburrido. No hay nada más divertido que sentarse enfrente de los tuyos, de los de tu tierra y esperar a que la que menos vergüenza tiene de la reunión, rompa el hielo. Hoy, el tema del día estaba claro...
- Esta noche es el cartel de Semana Santa.- afirmaba con voz apocalíptica una señora de respetable edad.
- Como que ya estamos metíos en capilla... aunque aquí no paran. Se encierra la Servita y ya están liaos pal año siguiente.- le añadía otra señora de similares características.
- Al lado de mi casa, por la Zamarrilla, están to el santo día dale que te pego con los tambores y las trompetas esas como se llamen... los chaveas no paran.
- Pero hija, es que son pesaos de vez en cuando. Pero claro, como no es sólo la Semana Santa, sino también la María Auxiliadora, la Virgen del Carmen y toas esas, po...
Un señor jubilado, muy culto, se integra en la conversación, a la que atienden todos los de la sala:
- Pero es que Málaga es la Semana Santa. Igual que Cádiz en es el Carnaval... pues Málaga es la Semana Santa...
- Y Sevilla.- añadió la primera de las señoras. - Porque Sevilla también tiene una Semana Santa muy importante.
- Pero Sevilla también tiene la Feria de Abril y Málaga no le hace sombra la de Agosto. - filosofaba ese hombre, que luego supe que era un profesor jubilado. Cambió de tema para evitar la polémica... - Pero no deja de ser curioso que una tierra como Andalucía sea tan distinta. Por ejemplo, yo estuve en Jaén, y no tiene nada que ver con Málaga. Es otra cosa distinta.
- Usted ha debido viajar mucho, ¿verdad? - preguntó algo molesta la primera señora, que llevaba el peso de la conversación, respaldada por alguna risa que otra de los oyentes.
De pronto, la conversación giró en torno a los viajes y resulta que el profesor jubilado y la señora primera que rompió el hielo habían llegado a ir juntos a Tenerife en una excursión.
Moraleja 1: Málaga es un pañuelo.
Moraleja 2: La Seguridad Social es más Social que Segura.
Moraleja 3: Ya tenemos la Pollinica detrás nuestra.
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4 Enero 2007
Málaga no sé si es cofrade, pero semanasantera sí que lo es un rato. Y eso se nota en estos días. Abajo, en mi calle, hay una tienda de santos en la que se quema día a día incienso... 'huele a Semana Santa, mamá'. Es una especie de recordatorio de que está ahí; que cada año cuando el cielo se blanquea y pierde su azul, y las noches se enfrían como cogiendo carrerilla para el calorcito de la mañana siguiente, la ciudad se cuelga su collar de perlas formado por tronos engarzados de hermosura y luz amarillenta.
Mañana es la Cabalgata. Noche de ilusión para los niños y de doble ilusión para los que además son cofrades, porque también captan los pellizcos, los signos, aunque no lo sepan escribir ni describir. El niño cofrade, de la mano de sus padres y con los ojos brillosos, no sólo ve a los Reyes Magos en carroza, también advierte una mole de luz en medio de la Alameda; no oye villancicos solamente, sino que ve salir sus notas de las cornetas bajo los plumeros blancos de los Bomberos. El doble prisma de las cosas, esas cosas que parecen ir 'con segundas'. Y ve sillas de madera en calle Larios. Y globos detrás de las carrozas. Y carrillos de chucherías. Y callejones atestados de gente. Atajos de estrecheces que sólo se usan de Ramos a Pascua...
El niño cofrade lee en los periódicos itinerario y horario de la Cabalgata. Advierte que las líneas de autobuses se alteran... y las calles se cortan. Las vallas de prohibido aparcar se multiplican y el asfalto es invadido por la gente. Las cámaras de televisión se apostan en la Rotonda y mientras, sus padres tiran de él para ir en busca de la cabeza de la Cabalgata, porque 'tenemos que ver a tu prima Esther que va en una de las carrozas'. Mientras, el niño imagina vestida de faraona a Esther...
Y entonces, cuando ha transformado a medias un mundo que le gusta en otro que aún le gusta más; en el punto y hora que el niño cree ser un bicho raro en ese trasiego de multitudes que están por encima de su hombro, oye la voz misericordiosa, la que perdona sus divagaciones y fantasías...
- 'Pues ya mismo estamos así otra vez, porque la Semana Santa está a la vuelta de la esquina'
Entonces, el chico esbozará una sonrisa a la vez que oirá a su madre decir:
- 'Ya mismo vendrá la carta de la Cofradía para la túnica de nazareno...'
Esa noche dormirá bien y los Reyes le traerán cosas. Sobre todo le traerán un día de menos para que la Alameda dé a luz palmas doradas y faraonas en morado.
servido por tambucho
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