Las Gordas Hordas
Le llaman diversión cuando quieren cometer vandalismo. Málaga se pone fea para su Feria y para recibir a quienes no quieren la ciudad más que como una pista donde botar y mear en la ciudad sin ley.
Definitivamente, el Romanticismo murió en el XIX. Hay gente que asegura haberse enamorado de Málaga en la Feria, que ya son ganas de que Cupido se haga el hara kiri con las flechas.
Llegan desde diversos puntos: atraviesan las Pedrizas, desembarcan en el puerto de las dos columnas blancas, desde las arenas amarillas de Tarifa y las negras de Almuñécar... las Gordas Hordas vienen dispuestas a tomar Málaga. Que se agarren los cristales; que los monumentos se echen after sun para las pintadas; que las correderas apaguen sus micrófonos para que los golpes no retumben; que las cucarachas se froten las manos, ávidas de comer basura; que el mármol se haga a los churretes de fino La Ina... la Feria va a comenzar, y éste que está aquí, se larga.
Toda para ustedes, volveré para la Bajada de la Virgen. Para entonces, de nuevo calle Larios será la puerta de Europa, la que mira al Mar, y no ese establo de cafres en donde la gente vomita y se apuñala cuando puede o tiene ocasión... eso sí, a la salud de la Feria de Málaga.
Mañana, los fuegos.



Almu dijo
Dichosos los que abandonan la ciudad durante estos 9 días.
Servidora llenará de provisiones su trinchera para procurar perder contacto con el mundo exterior.
9 Agosto 2007 | 09:25 PM