El otro Nazareno

¿Alguien le ha visto los ojos al Señor de Pasión alguna vez? Pues amigo, tu amor es tan grande por Él que has visto la blanca esclerótica donde hay vacío, y la intensa córnea donde duerme un abismo.
Porque Jesús de
Si no, ¿cómo sería explicable su gélido ademán, su muda zancada? Midas plateado que todo lo que pisa se argenta. Camina la guadaña en cuatro faroles presa, encorva la hoja afilada y se reviste de túnica morada. El mango de cruz se puede tocar a sus espaldas.
Aún quedan resquicios de la piel en la osamenta que ronda la noche de garitas y alertas. Se sabe que Él fue el espectro que cogió la cruz una vez Descendido el Cuerpo, mas nadie discute Su propiedad sobre el madero. Un fantasma filtrado en cardenal que acribilla las conciencias y malenfría el cuerpo en una indigestión de Penitencia mal llevada. Un relente temible; remembranza terca de una Muerte que aún guarda sus ecos de Expiración por los arrabales del Museo.
En los viandantes masivos de la noche se desliza el frío metal guadañero por la nuca, como si fuese una cruz de metal que al fin y al cabo no tiene astillas. Cunde la angustia en el pueblo…
Por un momento, el nudo en la garganta aprieta el corazón y nos recuerda para qué sirve estos Siete Días. Entonces vuelve aparecer por la esquina el espectro Nazareno, y es cuando necesitamos ver al Dios amable. Silente, pero amable. Ha sido consumada
El Señor de Pasión.

Núñez de Herrera dijo
AGNUS DEI, QUI TOLLIS PECATA MUNDI, MISERERE NOBIS
Hay muchos nazarenos que nos muestran a Dios hecho hombre. Sólo uno es Dios.
2 Julio 2007 | 01:22 AM