Como una presa que espera ser aliviada, así aguantan tus hojas, hojas que tienen envés.

Llegará el día en que se abrirán y llegará el momento del reconocimiento. Como una sala de partos, nos enseñarán el hijo a través del cristal y nosotros buscaremos cada uno, nuestro templo.

En una cantidad de metros -horizontales y verticales- es normal que cada uno tenga una visión de la iglesia de San Juan. En eso, y en los años de garbeo por estos muros.

Los pies del templo fueron mis tiendas y aceras... de una puerta a otra cortaba camino -parándome ante el altar mayor- y seguía mi marcha por la calle San Juan. Porque la calle se hace a la iglesia. Siempre dije que el desvío del trazado para salvar tan suntuoso edificio no era más que una pataleta del Urbanismo, humillantemente derrotado. La calle sigue por dentro: su vida, sus entradas, sus salidas, sus rumores y sus penas. Todo para que el Señor de los Ciegos no deje de hacer braille con las lágrimas de quienes le piden y la Virgen de los Dolores siga con el pañuelo desempañando el cristal de las penurias.

Ya no se matiza en aquella nave el destello verde de los ojos de la Paloma: la Historia fue agarrada por un Águila Imperial y ante tal animal, una paloma es indefensa. Y se la llevó. Pero ahora sigue llamando en aquella nave el Silencio. Si comienza en Cristo muerto y sin luz, acaba en el fogonazo que supone Cristo Vivo en casa de plata.

Muchos rincones recuerdo de la Iglesia: el hueco de San Nicolás, búho nocturno de peticiones impensables; la capilla del Buen Pastor, en donde por su tranquilidad, la humedad se retiraba a meditar; la escalera de caracol del retablo, que protestaba con crujidos, como guardando un secreto aún no revelado; el cartel de la inundación tapado por un confesionario, para así perdonar los pecados al clima... San Juan Bautista.

Mientras estos rincones esperan, yo también lo hago a través del cierro. Desde allí veo una esquina del templo, que no se inmuta mientras le broncea el sol. El mismo sol que parece que está quemando los billetes que faltan para restaurarla.