Categoría: Profano
30 Junio 2008
Ganó España. Y no es metonimia. El país entero coloca en los altares al Deporte Rey, incluido el Rey, que cede su trono al balompié.
España es un país único. Ni veinticinco años de parlamento, ni una interminable dictadura, ni reinados de todos los colores, han conseguido unir lo que una pelota ha conseguido. Escucho a Zapatero ahora “podríamos decir que ha terminado la Transición en lo deportivo”. Presidente, te apostillo: ayer terminó la Transición. A secas.
Ayer fue el único y primer día en que portar una bandera de España no causaba resquicios de parte y parte. No era provocación para algunos, ni provocativo para otros. La bandera, desde ayer, es de todos. Es la de la fusión del “pollo” y la del morado ausente. Una bandera neutra que todos podemos llevar. Ha dejado de ser ostentación y abuso de la derecha, y prudencia y reserva en la izquierda, para ser la bandera común.
La Transición ha terminado. La madurez ha llegado a los españoles y parece que separan el grano de la paja. Diferenciar lo que se quiere, de lo que se es. Unos sueñan con otra España, otros son felices así como estamos, otros apenas quieren conservar nada del presente estado de las cosas… España es tan plural que hay quien no quiere ser España. Pero todos gritaron el gol de Torres. A los sones del himno todos aspiraban aire, y cuando Casillas levantó la copa, notamos en la nuca el frío metal y en los hombros los lazos rojigualdos tonteando.
La unidad de España la ha logrado el fútbol, nuestro gran político, nuestro verdadero Jefe de Estado. Y eso, además de alegrarnos, debería hacernos reflexionar. Especialmente a los que han intentado de mil formas unirnos sin éxito. El Himno no necesitaba letra, sino ganar una Eurocopa para que los españoles lo hiciésemos nuestro. Y España no necesita Pepés ni Pesóes para infundirnos un concepto de España que en ambos casos es falso. España es la que cada uno quiere, y en ella sólo hay una verdad: que tenemos una selección de fútbol. Han entrado en la Historia nacional por méritos propios. Porque si han de estudiarse políticos elegidos con menos apoyos y méritos, estos 23 futbolistas, y su entrenador, tienen la mayoría absoluta del Pueblo.
Lo que sí es cierto es que por fin, el país ha madurado, se ha despolitizado la bandera y ya pertenece a todos, gracias a un deporte. La España Roja así lo ha querido. La vida es un juego, compatriotas.
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13 Junio 2008
Evaristo salía por la puerta de su casa, tras recoger la notita que su mujer le puso encima del teléfono… “aguacates, tomate, cebolla, dulces para el niño, comida del gato, espaguetis, … “ una lista interminable de cositas para ir tirando. El día había sido jodido en el trabajo, pero la mujer hoy lo tenía aún peor –los claustros, ya se sabe…- Entonces cogió el Volkswagen aparcado en el callejón sin salida de enfrente del bloque y se encaminó al centro comercial.
Cuando giraba la rotonda del aparcamiento del supermercado, se encendió el piloto y aprovechó para echarle algo de gasolina al tanque, para ir tirando. Casi un Euro y medio el litro. “Madre mía”, espetó Evaristo y echó un billete de diez. Listo el trámite, aparcó y miró de reojo, acaso temiendo que la famosa lucecita emergería de nuevo, como carcajeándose de su inversión petrolífera.
El centro comercial estaba lleno de personas y vacía de géneros. Pero encontró tomates y cebolla, a bastante más precio que la gasolina… Jamás paseó tan poco Evaristo por las calles innecesarias del hiper, buscando caprichos. Como también hacía tiempo que no iba con calculadora en mano. “Como cuando el Euro, mire usted”, dijo sonriendo a una mujer cuando ésta le observó entre sorprendida, admirada y envidiosa, al contemplar que cargaba con esa inteligente máquina.
En la caja, tras varios minutos de cola, ocurrió lo que temía… “Quíteme una botella de Coca Cola de las dos, y aparte usted los yogures”. Así y sólo así pudo pagar con los 40 euros que le quedaron tras echarle plancton al cochecito de las narices…
Regresó, tras un soberano atasco de camiones y furgones, a casa, y subió las bolsas por el ascensor. Depositó los elementos en cada sitio y saludó a la mujer, que veía la televisión esperando la llegada de Evaristo.
- Cariño, qué tal, hay que ver la que tienen liada los transportistas en la autovía. No dejan ni llenar las gasolineras. Por lo visto protestan por el precio del carburante… y la cosa es que es verdad, es cuestión de actuar.
- Sí. Pero dime una cosa, Ángeles, ¿soy yo quién pone el precio?
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24 Octubre 2007
Desmadrado. Ese debería ser el peor insulto que existiera. No tener madre. Y es lo que les debe pasar a ciertas escorias con patas que ocupan los metros cuadrados de nuestro país inútilmente. Me refiero, entre otros, al energúmeno que arremetió contra una chica ecuatoriana en un Metro catalán. Y es que, mientras que algunos vienen a este país buscando un porvenir como buenamente pueden, la peste que se ha parido en esta Ibérica Península se cree con derecho a ‘invitar a marcharse’ a aquellos inmigrantes.
¿Qué pinta ese individuo aquí? ¿Qué aporta? Estamos hablando de nostálgicos que se perdieron en el sueño de la cruz gamada, y que ingenuamente sueñan con una teórica limpieza étnica. Hace mucho tiempo que este Mundo no tiene razas, y se divide entre los que viven y los que no dejan vivir. A estos últimos es mejor tenerlos entre rejas, y que entre ellos se peguen patadas y se toquen los pezones.
Tampoco debe tener madre aquél que en Valencia ha asesinado de un puntero golpe a un chaval que se limitó a impedir que ese idiota insultara a su mismísima novia. Hala, por meterse en ‘cosas de pareja’, ahora está dentro de un nicho. A todo esto, el troglodita sigue en la calle, quién sabe si de la mano de la propia muchacha (algunas tienen el horrible afán de perdonar).
Con ese plan, es buena la memoria histórica, que no histérica. Es bueno recordar de dónde salimos, quién nos cambió los pañales, quién nos metió a la fuerza los potitos y quien llora y no levanta cabeza ahora en su casa pensando en cómo pudo haber hecho su hijo. Qué asco más grande deben sentir las entrañas de una madre pensando que han parido semejante peste humana. Toda una muerte en vida la de esas mujeres: para siempre inmigrante y maltratada por el maldito fruto de su vientre. Más que ellos hijos de puta, éstas son madres de puto.
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5 Mayo 2007
"Toda hora perdida en la juventud es una
probabilidad de desgracia para el porvenir"
Ayer en el Parque de Málaga, un grupo de esos que llaman “guardias de seguridad” nos expulsó de los columpios alegando que éramos muy mayores para ir jugando con esas atracciones.
Es de agradecer que este hatajo de chulos con esposas y pistola de juguete, mire por nuestra seguridad, pero la verdad es que deseábamos columpiarnos. Al lado de los columpios, apenas a diez metros, en el llamado Paseo de los Curas, se erige el botellódromo. Y, viendo en perspectiva, tiene su lógica que irrumpieran en nuestro acto vandálico ya que podríamos desequilibrar un lugar que a las dos de la madrugada está destinado más a las ‘relaciones sociales’ que a encerrarse en autismo, en un columpio que no permite un segundo pasajero. Sería un insulto a las pobres gentes que entre botella de ron y botella de vodka, intercambian sus pareceres, y también sus botellas, de forma civilizada. Lugar en donde la droga está al alcance de todos –aunque no todos la toman- y las peleas y robos se suceden con la alegría propia de un mundo bañado de etilismo.
Pero molesta el columpio. Porque la ciudad de verdad, los que votan en domingo, porque ese día está en su calendario y porque salen a la calle, que son los que importan, podrían ver una sillita del balancín moviéndose desde la última mecida… o podrían ver en la arena la huella de un zapato de la talla 42. Entonces el grueso de votantes, el que vale, podría pedir explicaciones a los responsables… ¿cómo se consiente que un grupo de veinteañeros se suban a un columpio? ¿A dónde vamos a llegar?
Es mejor prevenir. “Id por el Parque e impedid que quede rastro que nos pueda acusar de no cuidar lo nuestro al día siguiente por la mañana. En cuanto a los tiraos del Paseo de los Curas, dejadlos, que el domingo de las votaciones no se podrán levantar y no votarán. Esos sólo protestan por cincuenta metros de asfalto y con ponerles una botella delante, han consumado su revolución.”
Los columpios no son para los mayores. Pero los menores pueden morir cada fin de semana junto al Puerto.
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14 Febrero 2007
Érase un Gato en el morro de levante, mirando la ahogaílla de la Luna.
Veía en sus felinas retinas la rutina de la lluvia a través del cristal del balcón. En su mano, el tazón de cereales. ¿Dónde estaba la inundación? en aquellos Chocapics a la deriva como antojadizas ranas morenas, más que en el asfalto o en la pétrea escalinata de veinticinco por cuatro.
A la luz de reojo de la habitación en forma de burbuja pegada, se extiende el reino animal como sabana de sábanas en la desértica aventura del abrir y cerrar de ojos. Y el cuadrito de pins al entrar a la derecha.
De camperos anda el juego, cuando el papel amarillo aparece y no hay ningún repartidor enfermo. Amarillo complementario al morado pato de treinta 'cuas' en tres bloques de diez. Ánade al que Rocío castiga y yo absuelvo. Viva Pato Libre. Por siempre en Opelito de toallas y del orfeón Donostiarra.
¡Ay! mi espejo en la moda de cintura para abajo. Qué campero, lo sé. Pero azifué...
Por muchos años a tu vera, felicidades.
En cuanto a que cumplas en tal día como hoy... es algo que tendrás que preguntarle al Mundo, cuando se enamoró de ti.
servido por tambucho
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12 Enero 2007
Tiene huevos la cosa. La expresión es ramplona pero ilustrativa, y es que si los tiene, qué le vamos a hacer.
Ahora, última noticia -aunque todo está por cambiar-, los 'populares' no se unen a la manifestación. Una pena, porque los 'socialistas obreros' le habían cambiado el lema de la pancarta y todo para que ambos fuesen contentos en la cabecera manteniendo el plotter de 12 metros de ancho. Qué detalle. Y es que, quién diría que ha terminado la Navidad.
Me cuesta creer que una cualidad más se haya instalado en la clase política: a la incompetencia, el inmovilismo, la demagogia, la mentira y la dejadez de funciones, se une ahora el pandilleo. Ríete tú de los Latin King al lado de los Rajoy Boys. Está claro que como oposición se ganarán un sueldo, y debe haber miedo por perderlo, por eso se oponen por sistema a todo, incluso a lo que ellos proponen o sugieren. El problema podría ser una anécdota si no existiese la disciplina de partido entre todos sus votantes, algo que está por ver. Si se diese este caso de obediencia, creo que el Papado tendría derecho a denunciar al Partido Popular por allanamiento de morada, morada de conciencias.
Visto el percal, resulta que el problema no debía ser que la libertad no apareciese en la pancarta, sino que el Gobierno tuviese la libertad de complacer a la oposición. Y es que, el juego se termina cuando alguna de las partes hace lo que tiene que hacer, algo que algunos ya olvidábamos.
Dejen de hacer el burro, que la política es algo muy serio, y los muertos por el pasotismo político aún más. El período electoral terminó hace tiempo y se sigue haciendo partidismo continuamente, de parte y parte. Los 'populares' siguen viendo en Zapatero al candidato del PSOE, cuando realmente es el Presidente del Gobierno. Presidente de comunistas, falangistas, populares, socialistas y anarquistas. Y también el Gobierno carece en ocasiones de rectitud y diplomacia, arremetiendo contra la oposición como si fuese la respuesta a un mitin. Basta de terrorismo, pero de los dos: del de las bombas y del de pancarta. Sí a la libertad, pero de las dos: la de calle y la de la clase política. Cuesta trabajo que el mundo hoy día comulgue con pan, para que lo haga con ruedas de molino.
A ver si empezamos a ser demócratas
servido por tambucho
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31 Diciembre 2006
Hoy es el último día del año. El llamado 'balance' -que no tiene nada que ver con balanza o equilibrio- es el momento en que se confirma que el hombre es el animal más imbécil del ancho Mundo: considera un año bueno si la Selección de Baloncesto triunfa, y las muertes y tragedias, aunque se recuerdan, se quedan aparcadas en algún lugar de las tripas, hechas corazón provisionalmente. Es por eso por lo que se guarda un minuto de silencio, mientras que para celebrar los triunfos, con 24 horas de griterío y actos vandálicos es suficiente.
¿Qué pensarían los animales -mi gato que ahora me mira a ojos cerrados, el perro que vagabundea, las palomas...- si leyeran los periódicos? Posiblemente estos seres sean los que más justifiquen su ateísmo: 'ni San Antón ni zarandajas... ¿cómo puede este abominable ser dominarnos y tener la hipocresía de decir que nos "domestican"?'.
El año termina con el asesinato legal -genial término acuñado por Manuel Alcántara- de Sadam Hussein. Y es que parece ser que en algunos lugares el delito de asesinato lo es sólo para las gentes y no para el Estado. Como si un Gobierno no se formase por personas... Tan asesinos son los que aplauden y llevaron a cabo la ejecución como el mismísimo Sadam. Para los que tenemos remordimiento cuando matamos un mosquito, no nos preocupamos en mirar el historial de ningún muerto. El currículum de crímenes se queda para juzgar a los vivos. Por eso se llama Pena de Muerte. Ninguna muerte causa alegría, y muchos menos estabilidad.
Pero por si fuera poco, en Barajas va y estalla un coche bomba. Aquí ocurre más de lo mismo. No se habla de muertos y desaparecidos, sino de diálogos o rupturas. Ha sido un atentado que hasta algunos puede que esperaran y hacer uso de él políticamente. Al margen de cuestiones ideológicas, está demostrado que energúmenos no faltan en este país que se llama España. El problema es que está la mente viciada. Los del PP cuando oyen 'energúmenos' piensan en los del PSOE y al revés. Mientras, los terroristas matan. Con diálogo o sin diálogo; con pacto o sin el, seguirán matando en la misma medida. ¿Para qué pintar albatros o manos apretando rosas, usando como tinta la sangre de los muertos, si da lo mismo?. Hay que seguir buscando fórmulas hasta que se encuentre la solución. Y a quien está en el Gobierno, le toca llevar la iniciativa, y a la oposición apoyar. Con los muertos no se juega.
Muertes menos forzadas, pero que también se han ido, hacen del 2006 un año objetivamente amargo. La Virgen de la Esperanza no gana para penas: Juan Antonio Bujalance, su anterior hermano mayor: bueno, coherente y sensato, se nos fue para siempre al lado del Nazareno. Pero también falleció Lola Carrera: esa mujer que llevaba en su blanca ancianidad la premonición de cómo será la Madre de la Esperanza cuando envejezca. Se nota que en este besamanos sí fue camarera de Ella y qué buena mano le echaste a Juan Leiva.
Juan de Ávalos y Francisco Parrilla también se nos fueron: el primero, Vicario General de la escultura española del siglo XX: sublime y espléndido; el segundo Maestro Escultor de buenas voluntades y mucha sencillez.
Dos Rocíos que se van: la Jurado y la Dúrcal. Dos grandes pellizcos que no resultan fáciles de olvidar.
De la primera destaco más que su voz, el aura que hace que la gente le tenga devoción. Una blasfemia benigna, desde luego y, al fin y al cabo, que cumple con la condición de un Santo o Beato: hacer de vehículo para llegar a Dios y a su Madre de Regla. Muchas personas conocen a esta Virgen por Rocío Jurado.
De Rocío Dúrcal destaco su música, que descubro día a día a partir de su muerte, y su belleza única, fuera de todo canon.
También se van familiares de amigos cercanos y más que amigas, por los que siempre rezo y me acuerdo tanto. Es cuestión de ir creyendo ya en Ángeles de la Guarda.
El 2006 deja un Viernes Santo caótico y mojado y una Virgen de los Remedios encerrada en los Mártires y no por culpa 'impíos' como la que tiró el Belén de Mijas, precisamente.
Así que la verdad, aún habiendo buenas cosas que recordar en el año, el 2006 podría calificarlo de caótico y mejorable. Rematado con unas Navidades extrañísimas, no sólo por el discurrir de los acontecimientos, sino también por la ausencia de seres queridos. Y no hablo de muertos, gracias a Dios.
Les deseo a todos los que leen este rinconcito mis más sinceros deseos de un buen año. Envío besos y abrazos a Alicante y al Líbano (os quiero), y al 2006 le deseo el mayor de los fracasos y que se pudra en las agendas y calendarios. En cuanto al 2007, espero que alguien le lea los Derechos Humanos por lo menos. A ver si logramos hacer algo de provecho antes de que nos gobiernen los asnos, de los que todavía no se conocen alforjas-bomba ni partidos burríticos.
servido por tambucho
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4 Diciembre 2006
Pasó el Domingo, comenzó el Adviento y ya bajamos por la cuesta irremediable del consumismo consciente y gustoso.
En esta tesitura, Pinochet sufre un ataque al corazón. No sé quién o qué ha sido lo causante de dicho ataque, pero es épico en dos términos: uno, porque pocos ataques ha recibido ese ser humano para los que se podía haber encontrado; dos, porque además tiene la puntería de haber localizado el corazón de Pinochet... Y es que nadie daba un duro porque lo tuviera detrás del pecho.
También se fue noviembre, que entre todos los muertos, se recuerda a Franco. Entre unos que le encienden velas y otros que le retiran estatuas, hacen que no pueda descansar en paz y siempre esté en boca, ya sea para mal o para peor. También es cierto, que ya hubo bastante tiempo de paz desde 1939... eso decían. El CIS no funcionaba aún para encuestar.
Fidel Castro es otro que ya tiene tiempo para meditar su currículum. Está estupendamente. Ahí se le veía con chandal y con los dos dedos de la victoria alzadas, o quizás pidiendo un ataúd digno de él.
No se ha perdido la moda de la dictadura, término que no entiende de derechas, izquierdas, centros o adentros. Adentros. El alma de una persona también de vez en cuando se ve violada por las voluntades de algunos que se erigen dictadores del espíritu. Pagan maderas por carnes y eso conlleva que algunos símbolos se queden en casa.
Lo que nos queda en este panorama es esperar. Franco está enterrado; Pinochet y Fidel tienen la fría guadaña en la nuca (¿o quizás es la balanza?). Todos caen cuando son personas, sin sucesores; y el pueblo, que nunca muere porque unos a otros se legan ilusiones, queda. Algunos quizás no lo veamos, o sí... Pero da igual: sonreíremos por calle Larios al sol de invierno, como una manifestación por la victoria, por el triunfo del pueblo ante la opresión. Reivindicando la monarquía inefable de la Virgen María como Reina de la Iglesia: sin primeros Ministros, ni segundos. Y por supuesto sin dictadores. Eso nunca.
servido por tambucho
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