Categoría: Mundo cofrade
22 Septiembre 2008
El Cristo es la magistral forma de tallar en madera una nube de incienso.
La Virgen, me dice Almudena que es ajena a todo lo que acontece alrededor.
El paso es un altar, en donde a Dios se le ofrece su Cordero. Sacerdotisa de San Agustín que entregas a tu Isaac, Dios proveerá y la Iglesia abrirá.
Plaza de la Compañía. Por Conde Cárdenas aparece la luminaria con metros de adelanto. Un Recuerdo: el tópico de la Virgen de Belén con su bebé en brazos, y ahora muerto. "Esperando a que Dios se lleve mi Delicia, lo que me queda de Noemí, toda Mara yo. Mi Niño, mi Sagrario".
Un sudario tambalea y nos da miedo, como un 'Coco' destinado a mayores de edad. La iglesia circular se estremece y Santa Victoria abre sus columnas, como la boca de quien se asombra. Abran paso por Juan Valera, que viene por alto la Virgen de las Angustias. Atrás queda el callejón, como después de una confesión. Medita Un Recuerdo que queda anidado en la torre de Silos.
No son capirotes los que tienden alfombra de cera al paso de la Ofrenda Mayor. Y la Judería espera.
Jesús Nazareno, y un sólo nombre, uno. Enrique Báez. La marcha que martillea la pena de la Virgen. La pena que nadie más abajo del calvario de rosas entiende. ¿Quiere empatía o mejor quizá sonido para no oir la frivolidad de las calles? Que si La Oliva, que si el tocado, que si miarma, que si mecanismo roto, que si últimaobradeMesa... "¿No véis a Quién llevo? ¿No véis lo que soy? ¿Adónde miran mis ojos desorbitados? Recoged los hilos del sudario que aprieta mi rabia, pero no os llevéis su sangre ni mis lágrimas, que de ahí mezcló Báez y creó el drama que acompasa mi tragedia. Y a San Agustín lo llevo, a ver si allí despierta"
Y sigue muerto. Por eso, el camino se hace cuesta arriba. Definitivamente muerto. La Madre se lo lleva a San Pablo. Mater Mea. Y Margot. Entonces, la Fuenteseca manó de nuevo agua, del lacrimal que desliza las paredes albas y beige, de las salamandras sobre faroles negriblancas. Tejados de un piso, y rejas de Don Gome y otros cordobeses. Dos veces seguidas soportando la Cruz de aquel cadáver... y sólo puede surgir la Salve Regina.
No fue Córdoba. No fueron sus calles; ni siquiera sus laberintos demoníacos; ni su Judería boicoteadora; ni la Puerta del Perdón; ni San Agustín, muda; ni tampoco fue nada, porque ni la Virgen de los Dolores hizo sombra ese día. No estaba.
Ese día fue Su llanto ausente de contexto. Ajena a todo, sí. Desde el viernes pasado comencé a mirarte de fuera hacia adentro. Mi último amor de verano, Tú, Angustias. Mi último amor.

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16 Diciembre 2007
El próximo 24 nace Dios. Lo hace en un portal y no en un palacete; es un Bebé cuya madre ha sufrido los dolores de un parto humano y mundano. Sin epidural. Ha parido todo el peso de la Humanidad concentrado en las blandas roscas de un cuerpo de chiquitín, y depositado en una cuna bastante cutre. Y ahora, ¿dónde están esos cristianos que reclaman más sencillez a su Credo? ¿dónde los que no paran de despotricar clamando al cielo para que la Iglesia se despoje de tanta riqueza? Comprando los Papa Noeles de sus hijos; reservando langostas para la cena; y sus hijos, buscando plan para después de la tediosa ‘cena familiar’.
La hipocresía es un don. No de Dios, desde luego, pero es un don. Admiro a quién es capaz de despojarse del compromiso cristiano, apoyado en unas carencias que, antes que nadie ni nada, hace gala él mismo.
En la monición previa a la Misa del Gallo, se hace un poético repaso por el estado del orbe cuando Jesús nació: “Estando todo el Mundo en paz…” dice, nació el Mesías. Pero está visto que el Señor no hace ascos. La Tierra es un gran Belén lleno de puertas cerradas, incluidas las posadas, en donde nadie admite que Cristo nazca en sus casas. Por eso, un año más, el mayor deseo que tengo para estas Navidades es que mi hogar sea un pesebre.
Y es que, me repugna entre cristianos, oír eso tan manido de “a mí las Navidades no me gustan” o “Me producen tristeza” o “Lo celebro por los niños, si no, sería para mí un entierro de tercera”.
Al margen de niveles de compromiso cristiano, la Navidad, como la Semana Santa, son la base de la Fe, por no osar a decir la esencia. Es algo que tenía que llenar, de alegría en un caso, de recogimiento en otro, a todo cristiano, por muy poco comprometido que se jactase.
Es sano, lógico y humano, recordar con lágrimas a quien falta. Pero conviene detenerse… Si precisamente existe esa alteración del ánimo (mucho más que en Noviembre, mes de Difuntos), es porque algo grande se adviene. A nadie le recuerda su familiar difunto un escaparate lleno de árboles de luces, ni bolsas de El Corte Inglés pululando. Lo que nos recuerda a ellos es el hueco que dejan en la mesa de Nochebuena. Pero, hombre de poca Fe, para ver a quienes faltan, sólo hay que dirigir los ojos al Belén. Allí están los nuestros, junto a aquel adorable Niño: el abuelo, la abuela, la madre, el padre. Incluso el hijo. Feliz y pacífica Navidad. Dios con Nosotros, un año más y por siempre.

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28 Junio 2007

¿Alguien le ha visto los ojos al Señor de Pasión alguna vez? Pues amigo, tu amor es tan grande por Él que has visto la blanca esclerótica donde hay vacío, y la intensa córnea donde duerme un abismo.
Porque Jesús de la Pasión está muerto y es una extraña víspera del esqueleto de Dios lo que ahora carga con la Cruz.
Si no, ¿cómo sería explicable su gélido ademán, su muda zancada? Midas plateado que todo lo que pisa se argenta. Camina la guadaña en cuatro faroles presa, encorva la hoja afilada y se reviste de túnica morada. El mango de cruz se puede tocar a sus espaldas.
Aún quedan resquicios de la piel en la osamenta que ronda la noche de garitas y alertas. Se sabe que Él fue el espectro que cogió la cruz una vez Descendido el Cuerpo, mas nadie discute Su propiedad sobre el madero. Un fantasma filtrado en cardenal que acribilla las conciencias y malenfría el cuerpo en una indigestión de Penitencia mal llevada. Un relente temible; remembranza terca de una Muerte que aún guarda sus ecos de Expiración por los arrabales del Museo.
En los viandantes masivos de la noche se desliza el frío metal guadañero por la nuca, como si fuese una cruz de metal que al fin y al cabo no tiene astillas. Cunde la angustia en el pueblo…
Por un momento, el nudo en la garganta aprieta el corazón y nos recuerda para qué sirve estos Siete Días. Entonces vuelve aparecer por la esquina el espectro Nazareno, y es cuando necesitamos ver al Dios amable. Silente, pero amable. Ha sido consumada la Renovación de la Fe.
El Señor de Pasión.
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7 Junio 2007
A veces; siempre, buscar el Consuelo en unos ojos es inútil. Es más, los ojos son las flechas que señalan el puerto en donde la confortación atraca, a manera del final de un viaje que no tiene lado bueno ni malo.
Y es que el Consuelo siempre es el epílogo de cada historia, historia amarga siempre. Un intento de sazonar la hiel, casi siempre con éxito; lo que nos demuestra que bebemos y comemos más con la mente que con el paladar.
Por eso no tiene ojos. El Consuelo no es representable en unas pupilas estáticas, como si fuese un hito hacia donde acudir, sino en las pupilas de quien lo busca. Cuando se halla, nos damos cuenta de que el Consuelo no es más que un espejo en donde el alma carea sus culpas en un proyecto de purgatorio bajo palio lobulado.
San Francisco de Asís llamó a María ‘Palacio de Dios’. En la noche del Jueves el Palacio se viste de negro y recorre las calles de Almería, encerrado en sí mismo. Solsticio de amargor y pena; eclipse de Lunas llenas en la rambla de Alfareros.
Septiembre tendrá otro Jueves Santo gracias al Encuentro Nacional de Cofradías, que este año (vigésima edición) tendrá lugar en la Mediterránea Ciudad: el espejo de Finisterre, Almería. De cara a la clausura de dicho Encuentro, la Agrupación de Hermandades ha puesto sus ojos en la Virgen del Consuelo: la Dolorosa orante cuya voz jamás oiremos porque es la primera boca cerrada del Silencio. La tensión de sus manos cerradas contraerán los varales en su procesión extraordinaria por las calles almerienses.
Aunque falten los capirotes blancos recortados en paredes sombrías; aunque la toquilla no esté en los hombros por el relente de una madrugá inminente; pese a que la Redención no se haga ver delante, sino que irá implícita, la historia será la misma. La Virgen de ojos y manos cerradas, enlutada, la Dama de Almería, volverá a recortar su silueta elemental como una sombra chinesca y caprichosa, esbozada al azar del recién nacido otoño de la ciudad. Porque necesitaban los meses del resto del año ver para creer: un espejo en donde buscar el Consuelo, que en Almería no tiene ojos. Como Dios manda.
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19 Diciembre 2006
Érase la mar desierta, sólo mar;
que un dieciocho parió etérea nave;
y hoy enseñorea el horizonte vital.
Robustas velas en esmeralda luce
y bandera pirata sin esqueleto;
delante, valiente, una Victoria Alada...
- "que hizo de Samotracia ruinas." Dicen
estos viejos marineros temerosos.
- "Decapitó a la Infranqueable, ganó lides,
y socorrió a apenados y zozobrantes."
Y aún se ignora que si por miedo bien
o por amor también, la tropa alce orante:
"Pateras que buscan la Fe
allá donde nada se asoma.
Ya que hay Barlovento, Niké:
recoge estas almas piadosas
que a bordo invocan: ¡Oh, Spes!
Llévalos con el Nazareno"
servido por tambucho
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27 Noviembre 2006
"Ante el día de la Iglesia diocesana, que se celebrara el 19 de Noviembre, deseo manifestar a todos mi agradecimiento y mi alegría por presidir la diócesis de Málaga. En unos tiempos difíciles, en los que los ataques a la Iglesia Católica se presentan como un signo de modernidad y de progreso (...) "
"Y tenéis razón cuando os sentís orgullosos de la Iglesia, porque en una cultura sin valores éticos sólidos, la Iglesia proclama que todos somos hijos de Dios y tenemos unos derechos que nadie ni nada nos puede hurtar;"
... Son fragmentos de la Carta Pastoral del Obispo de la Diócesis Antonio Dorado Soto, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, el pasado 19 de noviembre.
En aquellas fechas, la Hermandad de los Remedios, una corporación que da culto a la Patrona de la parroquia de los Santos Mártires, mediante su carisma de Hermandad del Rosario, ya había recibido de Palacio su primera negativa ante la intención de hacer público en las calles lo mucho que queremos a la Virgen María y la forma en que la veneramos.
¿No será que los ataques se dan dentro del mismo frente? ¿No será que faltan valores éticos en la propia Iglesia? Al fin y al cabo, también los sacerdotes y Ministros de la Iglesia se han criado en este mundo en que vivimos, y no están exentos de la falta de comprensión, del exceso de antipatías, de la ausencia de imparcialidad y de la presencia de orgullo.
Suena a broma pensar que la culpa de que la Virgen de los Remedios no salga en unas andas para que le sea rezado en comunidad el Santo Rosario, sea de Zapatero o de los 'tiempos de persecuciones' que dice la Iglesia (la Iglesia como entidad, porque a los fieles no se les ha hecho referéndum) sufrir.
Yo no me siento perseguido por nadie. Es más. Creo que afortunadamente, el catolicismo va encontrando esa pureza de ser, separándose de poderes e influencias, de dineros regalados, para convertirse en una religión en la que quien no cree, no puede seguir. A veces añoro la minoría. Esa minoría que tanto se hace respetar cuando sabe tirar hacia adelante por sí misma. Comienzos de la Iglesia, que parece se repetirán el próximo 3 de diciembre...
Mientras Roma (ahora la Jerarquía Eclesiástica) persigue los piadosos cultos públicos (sólo los cultos, porque los actos manfiestantes y demás, sí parecen permitirse), los cofrades de los Remedios rezaremos el Rosario en nuestra Parroquia. Como cuando las catacumbas.
servido por tambucho
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17 Noviembre 2006
Telón arriba, reloj en marcha. Tic tac de incertidumbre. ¿Qué ocurre ahí arriba?
La marcha pone subtítulo al diálogo, creando una confusión sólo recordada en Babel. Miles de frases se anarquizan por la calle Regina... casi un careo entre la voluntad y la pena, entre San Juan y María.
Amarguras campea como golpe de viento, juguetona, enroscada en los varales, tintineando morilleras y suspendiendo el pañuelo en la mano, inmóvil de tantos síes.
Tic tac, el reloj sigue su curso. Tiene sed de palabra.
A los cuatro minutos, la Virgen decide hablar. Vuelve a talar el aire aquel timbre inaudible de todos los Domingos de Ramos. No sólo hacía falta San Juan para sacarle sus angustias. La cima se ha tocado y la Amargura vuelve a callarse. El descenso por la bandeja de la Feria no tiene obstáculo posible. Convulsión.
Tic tac, al reloj le sabe a vinagre las palabras de María.
Deslizada a cámara lenta, la Amargura se aleja de la Iglesia a los sones de la marcha. ¿O se acerca?. Por allá viene la luminaria pendular, perfumada por el óleo de la Cruz. La Amargura fue la Hermana de Madre, y por ende Madre de la Cruz. La música crece recordando que nada hay eterno, que no llora igual ese rostro ahora, que como lo hacía cinco pasos atrás; que cinco segunderos de alpargata lleva San Juan esperando, a ojos abiertos, la voz que calló súbitamente. Y la intriga se va como una resaca, sin remedio ni rival, hacia el vano de la Iglesia, hambrienta de Amargura.
Tic tac, el reloj marca menos cinco.
Tic tac, el segundero le pregunta a la Virgen: ‘¿por qué me abandonas?’
El reloj expira. Telón abajo.
servido por tambucho
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31 Octubre 2006
En cada caricia, en cada beso, nos llevamos un trocito de Su dolor, y nunca se acaba. Una Vía Dolorosa que se hace interminable, no como esas escaleras, que son poco sacrificio para presenciar como pueblo, la subida de aquél que luego clavarán más arriba.
Por más zancadas que da, no cambia de escenario... un semicírculo que Le rodea, y una sola calle, directa a la plaza que sólo se deja traspasar por Sus astillas negras cada Jueves Santo de Madrugada. Una penitencia que no llega; una muerte que se resiste y danza por sus heridas proclamando una victoria inminente... y las calles no terminan. Ni al fondo se vislumbra el Calavera, ni a cada curva. “Por más zancadas que doy, no encuentro la muerte” piensa aquel hombre, mientras la sangre negra Le brota de las venas de serrín.
Y cuando parece que humanamente no es posible la vida, cuando el sol se hace hueco en la plaza para ver el momento de la caída, de nuevo Le devuelven, como azote, aquella vista circular que le borra los pasos andados, que le anula sus metros, como un vendaval de impiedad. ¡Dejad morir de una vez al Gran Poder!, que se muere porque no muere...
servido por tambucho
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