Categoría: Málaga. La ciudad
9 Agosto 2007
Con el mes de Agosto llega a Málaga la Feria. Esa celebración andaluza única por no haber otro festejo que maltrate durante 9 días seguidos la ciudad y haga pasear a sus conciudadanos, con más razón que nunca, en 'olor' de multitudes.
Le llaman diversión cuando quieren cometer vandalismo. Málaga se pone fea para su Feria y para recibir a quienes no quieren la ciudad más que como una pista donde botar y mear en la ciudad sin ley.
Definitivamente, el Romanticismo murió en el XIX. Hay gente que asegura haberse enamorado de Málaga en la Feria, que ya son ganas de que Cupido se haga el hara kiri con las flechas.
Llegan desde diversos puntos: atraviesan las Pedrizas, desembarcan en el puerto de las dos columnas blancas, desde las arenas amarillas de Tarifa y las negras de Almuñécar... las Gordas Hordas vienen dispuestas a tomar Málaga. Que se agarren los cristales; que los monumentos se echen after sun para las pintadas; que las correderas apaguen sus micrófonos para que los golpes no retumben; que las cucarachas se froten las manos, ávidas de comer basura; que el mármol se haga a los churretes de fino La Ina... la Feria va a comenzar, y éste que está aquí, se larga.
Toda para ustedes, volveré para la Bajada de la Virgen. Para entonces, de nuevo calle Larios será la puerta de Europa, la que mira al Mar, y no ese establo de cafres en donde la gente vomita y se apuñala cuando puede o tiene ocasión... eso sí, a la salud de la Feria de Málaga.
Mañana, los fuegos.

servido por tambucho
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8 Enero 2007
El médico de la Seguridad Social es uno de los mejores posos (y a veces pozos) de la más auténtica espontaneidad local y de los barrios. Acabo de venir de allí (17.10 horas de la tarde) tras haber entrado en el turno que me toca, y que correspondía a las 15.17 horas. No está mal, vamos mejorando.
Pero mentiría si dijera que me he aburrido. No hay nada más divertido que sentarse enfrente de los tuyos, de los de tu tierra y esperar a que la que menos vergüenza tiene de la reunión, rompa el hielo. Hoy, el tema del día estaba claro...
- Esta noche es el cartel de Semana Santa.- afirmaba con voz apocalíptica una señora de respetable edad.
- Como que ya estamos metíos en capilla... aunque aquí no paran. Se encierra la Servita y ya están liaos pal año siguiente.- le añadía otra señora de similares características.
- Al lado de mi casa, por la Zamarrilla, están to el santo día dale que te pego con los tambores y las trompetas esas como se llamen... los chaveas no paran.
- Pero hija, es que son pesaos de vez en cuando. Pero claro, como no es sólo la Semana Santa, sino también la María Auxiliadora, la Virgen del Carmen y toas esas, po...
Un señor jubilado, muy culto, se integra en la conversación, a la que atienden todos los de la sala:
- Pero es que Málaga es la Semana Santa. Igual que Cádiz en es el Carnaval... pues Málaga es la Semana Santa...
- Y Sevilla.- añadió la primera de las señoras. - Porque Sevilla también tiene una Semana Santa muy importante.
- Pero Sevilla también tiene la Feria de Abril y Málaga no le hace sombra la de Agosto. - filosofaba ese hombre, que luego supe que era un profesor jubilado. Cambió de tema para evitar la polémica... - Pero no deja de ser curioso que una tierra como Andalucía sea tan distinta. Por ejemplo, yo estuve en Jaén, y no tiene nada que ver con Málaga. Es otra cosa distinta.
- Usted ha debido viajar mucho, ¿verdad? - preguntó algo molesta la primera señora, que llevaba el peso de la conversación, respaldada por alguna risa que otra de los oyentes.
De pronto, la conversación giró en torno a los viajes y resulta que el profesor jubilado y la señora primera que rompió el hielo habían llegado a ir juntos a Tenerife en una excursión.
Moraleja 1: Málaga es un pañuelo.
Moraleja 2: La Seguridad Social es más Social que Segura.
Moraleja 3: Ya tenemos la Pollinica detrás nuestra.
servido por tambucho
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4 Enero 2007
Málaga no sé si es cofrade, pero semanasantera sí que lo es un rato. Y eso se nota en estos días. Abajo, en mi calle, hay una tienda de santos en la que se quema día a día incienso... 'huele a Semana Santa, mamá'. Es una especie de recordatorio de que está ahí; que cada año cuando el cielo se blanquea y pierde su azul, y las noches se enfrían como cogiendo carrerilla para el calorcito de la mañana siguiente, la ciudad se cuelga su collar de perlas formado por tronos engarzados de hermosura y luz amarillenta.
Mañana es la Cabalgata. Noche de ilusión para los niños y de doble ilusión para los que además son cofrades, porque también captan los pellizcos, los signos, aunque no lo sepan escribir ni describir. El niño cofrade, de la mano de sus padres y con los ojos brillosos, no sólo ve a los Reyes Magos en carroza, también advierte una mole de luz en medio de la Alameda; no oye villancicos solamente, sino que ve salir sus notas de las cornetas bajo los plumeros blancos de los Bomberos. El doble prisma de las cosas, esas cosas que parecen ir 'con segundas'. Y ve sillas de madera en calle Larios. Y globos detrás de las carrozas. Y carrillos de chucherías. Y callejones atestados de gente. Atajos de estrecheces que sólo se usan de Ramos a Pascua...
El niño cofrade lee en los periódicos itinerario y horario de la Cabalgata. Advierte que las líneas de autobuses se alteran... y las calles se cortan. Las vallas de prohibido aparcar se multiplican y el asfalto es invadido por la gente. Las cámaras de televisión se apostan en la Rotonda y mientras, sus padres tiran de él para ir en busca de la cabeza de la Cabalgata, porque 'tenemos que ver a tu prima Esther que va en una de las carrozas'. Mientras, el niño imagina vestida de faraona a Esther...
Y entonces, cuando ha transformado a medias un mundo que le gusta en otro que aún le gusta más; en el punto y hora que el niño cree ser un bicho raro en ese trasiego de multitudes que están por encima de su hombro, oye la voz misericordiosa, la que perdona sus divagaciones y fantasías...
- 'Pues ya mismo estamos así otra vez, porque la Semana Santa está a la vuelta de la esquina'
Entonces, el chico esbozará una sonrisa a la vez que oirá a su madre decir:
- 'Ya mismo vendrá la carta de la Cofradía para la túnica de nazareno...'
Esa noche dormirá bien y los Reyes le traerán cosas. Sobre todo le traerán un día de menos para que la Alameda dé a luz palmas doradas y faraonas en morado.
servido por tambucho
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1 Septiembre 2006
- Hay que ver, niña... ayer estaba viendo la tele y pusieron una procesión de la patrona de nosedónde y, que quieres que te diga hija: allí la querrán mucho pero ¡qué cara más rara tenía!.
- Mira Ana, no me hables, que el otro día salió la Virgen esa de 'por arriba' y me dije lo mismo...
- Claro, es que son antiguas y tienen mucha historia y muchos milagros... yo no digo nada, pero como la nuestra, yo no he visto ninguna. Y válgame Dios que no es por que sea la nuestra, pero la cara de la Virgen de la 'Vitoria' no la tiene ninguna patrona de España. Tú la ves, y la ves que dices tú: 'esta mujé es guapa'.
- Ademá de verdá. ¿Tu niño la sigue llevando?.
- Quien, ¿mi Fernando?. Ya ve. Como todo trono que se mueva. Está liao en la cofradía to er santo día. ¡Chiquilla! Y es lo que yo le digo: ¡menos mal que salen el Martes Santo!
- Bueno Ana, mejor que esté metido en cosas de la Iglesia, que la vida está mu mala.
- Ademá de verdá.
- Niña, que te dejo, ¿nos vemos el ocho no?.
- Sí hija. Y a ver si la ponen por el Telesur pa que to el mundo vea lo guapa que es, que de Málaga na má que sacan lo de Marbella...
servido por tambucho
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24 Agosto 2006
Se fue la Feria. Y con ella, los abalorios que tapaban el cielo de la ciudad.

Málaga es más lista que el hambre. Su belleza se la guarda para los cuatro que de verdad vinieron, vivieron y aquí esperan morir, enterrados por la arena de la playa y con la Farola como lápida circular. Estela sin más epitafio que el desconche de la humedad, porque siempre es preferible que no me cuenten dónde se apagó mi luz, sino que lo sienta hasta en los huesos de la muerte.
Ahora que la ciudad se ha quitado los faralaes que tanto le afean; ahora que han despejado la otra mitad de calle Larios, que es su cielo y oxígeno; por fin, que el aire entra desde la Marina buscando posarse en el mármol de la fuente de Génova... Llegado este momento, decía, ya está a medio desnudar a falta de los collares que bordean su cuerpo, cual áspid venenoso e infame: los coches.
La peatonalización. Ese tema que muchos repudian y temen, y otros que hicieron lo mismo, callan desde que los billetes en su boca les impide protestar, está de nuevo al día. Ahora se ven unos folios cutres repartidos por comercios, que sustituyen a aquellos que pusieron meses atrás, tan completos que no les faltaban ni errores de ortografía. Qué detalle. Con todo, en estos nuevos aún se comenta algo de aislamiento, de tráfico abierto y no sé qué exigencias más.
El malagueño es más nostálgico de lo que pensaba. Aún añora esa calle Larios de cuarta fila, que era la decepción del visitante y del conductor. Ese caos de pitidos y pasos de cebras rebosantes de personas que esperaban ir de lado a lado. Esas calles Bolsa y Strachan, oscuras de tanto asfalto, por donde no pasaba ni un alma excepto los tironeros.
La plaza. Esa plaza que ahora es el centro de Málaga y no antes. La de la Constitución: no la había más primaria en la ciudad, más atrasada. Un amplio espacio, absurdamente tapado por una fuente ciclópea que nadie se hubiese planteado empotrar ahí. La plaza en la que se invertían cinco minutos en cruzarla, por los bordes claro, ya que intentarlo por la calzada, llena de furgonetas, era una operación de alto riesgo.
Pues con todo, algunos lloran esas pérdidas, no sé si por real temor, o porque en el mundillo del comercio hay tanta envidia que no puede sentar peor ver cómo reflotan los negocios de algunas calles que eran secundarias y hostiles.
Yo duermo mejor desde que no me despierta el tráfico de calle Cisneros. Y eso se llama calidad de vida. Espero que la evolución siga y yo lo vea. Desde luego, no voy a colocar un folio en el portal de mi casa animando la peatonalización, porque ni en mi casa coincidimos en esto... por eso a veces envidio la unanimidad de los comerciantes.
servido por tambucho
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